Revista de ideas para gente con ideas

REVISTA DE IDEAS PARA GENTE CON IDEAS

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Por Bruce Sánchez.

El presidente Díaz Canel se ha dirigido al pueblo cubano en las últimas horas con el ánimo pleno y repleto debido a la gran respuesta que la población de la isla ha tenido y sigue teniendo ante el enésimo intento de desestabilización del gobierno cubano por parte de agentes y gobiernos extranjeros. Díaz Canel pidió al pueblo la defensa de la revolución y su legado, y allá fue a las calles el valeroso pueblo de Cuba, el pueblo revolucionario, para salvar una vez más el socialismo y a la Patria.

Después de días turbulentos y de protestas (pacíficas pero ni mucho menos masivas) la calma relativa vuelve a reinar en las calles de las principales ciudades del país caribeño. La revolución patriótica y socialista ha sido salvada de nuevo por el pueblo de Cuba pero, ¿durante cuánto tiempo? ¿Cuánto tardarán las fuerzas capitalistas e imperialistas en volver a actuar?

El descontento social comenzó hace semanas, cuando la crisis del coronavirus ha comenzado a golpear con más dureza la isla, lo que unido a la falta de material y suministros básicos ha derivado en una crisis sanitaria que todos los agentes sociales y gubernamentales de Cuba tratan de solventar dentro de sus limitadas posibilidades. Las protestas iniciales tenían sin duda un trasfondo legítimo, como así ha asegurado el propio presidente Canel en sus distintas apariciones en estos últimos días. Y es que tan real es que Cuba ha sufrido, sufre y sufrirá injerencias externas con el fin de desestabilizar la isla (incluyendo el infame bloqueo que ya cumple 60 años de imposición) como que el descontento que se proclama desde ciertas partes de la sociedad cubana es legítimo y, sobre todo, tremendamente complejo.

El pueblo cubano está sufriendo una grave situación de escasez material, con la pandemia completamente descontrolada en cuanto a contagios y fallecimientos en la isla, y muy especialmente en algunas provincias, como la de Matanzas. Esto, junto con el endurecimiento del bloqueo por parte de las administraciones estadounidenses (anterior y actual) del envío de remesas y otros materiales ha desencadenado una situación alarmante para la isla y para el propio gobierno.

Sin embargo, la manipulación del motivo de las protestas y la intervención de agentes extranjeros no se hizo esperar. Esto envalentonó de forma fulminante a los agitadores dentro y fuera de la isla. La chispa estaba prendida. Los medios internacionales hicieron el resto.

Como es sabido, durante años, las autoridades de la isla denuncian sistemáticamente intentos constantes de desestabilización del gobierno cubano por parte de  los diferentes gobiernos estadounidenses, así como sus aliados más estrechos. La financiación de los movimientos subversivos dentro de la isla, así como la provocación (como la que nos ocupa en este caso) de revueltas y protestas, han tenido como objetivo la caída del gobierno cubano y el régimen soberano y socialista que impera en la isla. Pero una vez más la revolución resiste. Una vez más, Cuba vence.

Desde todas partes del mundo occidental lacayo al imperio estadounidense se han alzado voces “contra la represión” y en pos de la democracia y la convocatoria de elecciones libres y multipartidistas en Cuba. No es la primera vez que vemos la maquinaria propagandística neoliberal ponerse en marcha contra Cuba, y no será la última. Cuba tiene aliados, sin embargo, pocos, cada vez menos. Los gobiernos de México, Rusia, China y Venezuela ya han dado su apoyo más o menos claro al gobierno cubano (de diferentes formas y evidentemente por diversos motivos), y han pedido el fin de las injerencias extranjeras en los asuntos políticos y sociales de Cuba.

Que los gobiernos y títeres de los norteamericanos, siervos en fin, se hayan posicionado rápidamente contra el gobierno de Cuba y contra el pueblo revolucionario no es ninguna sorpresa. Llevan a cabo su papel, hacen su trabajo. Se arrodillan de nuevo ante el imperio cumpliendo órdenes precisas. Engrasan, en fin, la maquinaria de propaganda anticubana que conocemos desde 1959, año del triunfo de la revolución y el inicio de su soberanía nacional.

La sorpresa, o quizás ya no tanto, es observar cómo una vez más aquellos que se llenan la boca de forma grandilocuente enarbolando fielmente el “patriotismo frente a globalismo” en nuestro país –y en el resto del basurero europeo– se posicionan esta vez del lado del globalismo, de Estados Unidos, y de los demás organismos y gobiernos internacionales que hostigan y arremeten contra el gobierno patriota de Cuba. Estos apoyan de nuevo el relato occidental y globalista, como buenos socialdemócratas conservadores. Los mismos que un día te defienden (con razón) al gobierno húngaro en su lucha contra los burócratas europeístas, al día siguiente se ponen al lado de estos mismos burócratas para agredir al gobierno y al pueblo cubano.

La hipocresía manifiesta es difícil de esconder. Hay que señalarlos de forma clara, pues si el carácter patriota, soberanista y antiglobalista del que presumen se disuelve cuando se trata de defender a países que llevan resistiendo contra el neoliberalismo desde el siglo anterior, queda remarcado que su conexión con la ideología dominante occidental es plena. Una farsa –como ya se ha demostrado también en el caso de nuestro país– donde un día son fieros patriotas, pero al siguiente están dispuestos a vender nuestra soberanía al mejor postor o se arriman a la versión relatada por los mass media anglosajonespara atacar a los enemigos políticos de Estados Unidos. Quedan una vez más al descubierto estos socialdemócratas conservadores de talante “rebelde” a los que atribuyen la categoría de populistas de derecha. Siempre vivirán al calor del binomio UE-OTAN, porque es lo que más les identifica.

Llegados a este punto no queda más que expresar nuestro claro apoyo al gobierno cubano y al pueblo revolucionario de Cuba. Sin caer en fetichismos absurdos. Una defensa racional, desde el patriotismo, el socialismo y el antiimperialismo. Con sus aciertos y sus errores, hoy de nuevo confirmamos que el gobierno encabezado por Díaz Canel constituye la salvaguarda de la soberanía y la independencia de Cuba respecto a los elementos extranjeros que pretenden subyugarla y arrodillarla a sus intereses políticos y económicos. La salvaguarda, en fin, de la revolución y del pueblo.

Cuba es de los cubanos, Cuba es de los revolucionarios.

2 respuestas

  1. Encima esos de “patriotismo frente a globalismo” (salvo si el patriotismo es socialista) tienen el cuajo de decir que Cuba está del lado globalista porque Fidel se reunía con Rockefeller y no sé qué historias más. Son un despropósito esos neoconservadores.

    1. Buenas tardes Miguel Ángel.

      Mayoritariamente, los que más alardean de tal huera consigna, son los primeros en tener asimilado el relato occidental de países verdaderamente antiglobalistas como Cuba o Corea del Norte. Que llevan defendiendo su soberanía nacional desde el S. XX y mucho antes de que socialdemócratas conservadores europeístas (que no son ejemplo de nada) como los Salvini, Le Pen, Orbán y demás zarandajos del mundo occidental, apareciesen como falsa alternativa.

      Por supuesto, no esperemos definición política de tales sujetos. La mayoría de ellos se adhieren al binomio UE-OTAN, alineándose plenamente con el globalismo realmente existente. El anticomunismo siempre les tiró más que las alternativas económicas socialistas y el patriotismo. Ahora cabe preguntarle a estos españoles euroescépticos: ¿España con el mundo occidental o con los países que llevan desde el siglo pasado haciendo frente al imperialismo depredador neoliberal? Su respuesta ya la dan cuando salen despavoridos contra soberanías nacionales como la de La Habana, Pyongyang o Caracas.

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