¿Quiénes Somos?

Declaración de la Comunidad Vértice

La Comunidad Política Vértice se define como una agrupación libre de todos los que aspiran a encontrar una alternativa a la gran crisis que sufre España, Europa y el mundo en general. Una crisis provocada por múltiples rupturas del hombre consigo mismo, con los demás hombres, con los Pueblos, con la Naturaleza, del hombre con la mujer, con la Espiritualidad… en definitiva, la de un ser desarraigado de su tierra, de su pueblo, de su Historia, de su Tradición. Personas que necesitan Patria y Justicia, y Voluntad para conquistarlas.

Para esa lucha llamamos a la movilización total. No queremos “empoderamientos”, queremos voluntades para IMPERAR, cerrar las múltiples rupturas que nos mantienen alienados y fortaleza para ser verdaderamente LIBRES y poder decidir nuestro propio destino.

Ello ha de hacerse yendo a la raíz, siendo radicales. Ninguna complacencia ni complicidad con las fuerzas antiguas que nos han conducido a un mundo lleno de vacíos, a una noche eterna con luces de neón y al reino de la cantidad y la falsedad. Los que esperamos los rayos del Sol al amanecer buscamos la derrota total y absoluta de la oscuridad que nos invade. Nada merece ser conservado que no vaya en la dirección de un futuro antagónico al del actual pensamiento dominante.

Y como no lo buscamos de forma individual, esa especie de sálvese quien pueda que inunda a las sociedades posmodernas, queremos Comunidad, queremos Patria y queremos para el futuro una vía española hacia el Socialismo. No podrán someternos y menos aún, asimilarnos. Los 10 puntos que exponemos a continuación son la garantía de que en su cumplimiento inapelable, está la defensa de nuestra libertad como personas y el futuro de la Patria.

1. Por la soberanía política.

España no se justifica si no tiene la capacidad para gobernarse conforme a sus propios intereses. Esto significa que tenemos que construir un nuevo Estado al servicio de los españoles y de la Nación. Esto significa abandonar ese engendro de la Unión Europea y recuperar todas nuestras competencias en política interior y exterior, así como la denuncia de aquellos tratados internacionales que imponen determinadas políticas que no han sido democráticamente decididas por los españoles y que le afectan como pueblo, sujeto histórico de la Patria y único soberano.

2. Por la unidad, integridad y grandeza de la Nación.

España no es ningún proyecto ni es un concepto discutible o coyuntural, es UNA REALIDAD HISTÓRICA, la proyección de nuestro pueblo en el devenir, con todas sus culturas y sus lenguas integradas. España somos nosotros, somos todos, los que fuimos, los que somos y los que vendrán. Su unidad es una necesidad si queremos seguir siendo un pueblo, su integridad es una necesidad si queremos vivir en una comunidad digna y su grandeza es una necesidad para sentirnos orgullosos de ser españoles y garantía de un futuro mejor para nuestros descendientes.

3. Por la República.

Solo el pueblo español es el soberano de la Patria. No se justifica ninguna dinastía, ninguna nobleza de “sangre” o de apellido. La única nobleza que reconocemos es la del Trabajo. El Trabajador es nuestra principal figura de dominio social. En consecuencia, el pueblo trabajador español debe tener el derecho y el deber de decidir quién pone en la Jefatura del Estado. Eso es la República, el lazo indestructible entre el pueblo español y sus líderes elegidos de forma colectiva por todos.

4. Por una Democracia participativa.

Los países que conforman el Occidente realmente existente pretenden imponernos como “democracia” lo que no son más que regímenes oligárquicos burgueses, partitocracias de casta, cleptocracias corruptas o soft-tiranías encubiertas. Si el soberano es el pueblo, es su derecho y deber DECIDIR los destinos de la Nación, elegir a todos sus gobernantes y marcar las políticas del Estado. Y lo decidirán las mayorías populares, no ninguna minoría por muy elitista que se crea o muy victimista que aparezca. Se acabó el monopolio de los partidos, de sus castas, de la corrupción generalizada, de los lobbies, de la oligarquía económica y sus medios de prensa. El Trabajo, los municipios, las entidades públicas orgánicas y las organizaciones de masas deberán construir un sistema de participación donde todos los ciudadanos puedan sentirse representados de forma igualitaria.

5. Por una vía española hacia el Socialismo.

Las sociedades posmodernas vienen determinadas por el desarrollo del capitalismo como modelo económico social dominante en los últimos dos siglos. Pero el capitalismo, por su lógica interna y su propia ontología (la metafísica del individuo, el humanismo), solo puede crear sociedades clasistas, desiguales, enfrentadas, repletas de seres alienados y manejados para seguir siendo siervos de los poderosos aunque cambien las formas. Desmontar el sistema capitalista y su expansión global es la gran tarea que tenemos por delante. Tenemos la necesidad de construir un sistema guiado por una ética comunitaria, donde el interés general esté por encima de los intereses individuales o de grupo. Un sistema eficaz en lo que tiene que ser eficaz, en SER JUSTO, no en ser consumista, o “rico” o “suministrador de felicidades artificiales”. Eso es el Socialismo. Y deberá hacerse “a la española”, desde abajo, desde la organización de los trabajadores en las empresas, agrupándose en grandes sindicatos convertidos en parte sustancial de la estructura del Estado, donde participe y decida el pueblo trabajador: La vía española hacia el Socialismo.

6. Por un Ejército del pueblo.

La defensa del territorio nacional, su unidad, integridad e independencia no puede depender de alianzas extranjeras que toman decisiones en función de intereses foráneos. Esto implica la salida inmediata de la OTAN, la denuncia de los acuerdos que permiten la presencia de bases militares de EEUU, la reivindicación de la soberanía sobre el Peñón de Gibraltar, asumir la responsabilidad histórica con el pueblo saharaui y el desarrollo de una política de Defensa y doctrina militar propia que permita la defensa popular del territorio como “pueblo en armas”, una reconsideración de nuestro papel geopolítico y la alianza con aquellos Estados que persigan un nuevo orden internacional multipolar.

7. Por la soberanía económica.

Es necesario que España recupere su soberanía económica con medidas urgentes: a) la salida de la zona euro y de la dependencia del Banco Central Europeo y b) negociar con los países que lo acepten, nuestros intercambios comerciales con monedas propias o con aquellas que permitan eliminar la dependencia del dólar. Igualmente, recuperar la soberanía, implica, mediante la planificación económica, recuperar nuestra agricultura y ganadería, en busca de la soberanía alimentaria y un gran Plan de reindustrialización (en todos los sectores) buscando sinergías con otros países y un mayor desarrollo tecnológico.

8. Reivindicar la Historia y la Tradición europea como fundamento de nuestros valores y nuestra cultura.

La ideología dominante es la ideología de la clase dominante. Frente a una ideología dominante que pretende reconfigurar nuestras sociedades conforme a una antropología de raíz anglosajona, España debe reafirmarse en los valores tradicionales que desde Roma hicieron grande a los pueblos europeos. Valores de honor, dignidad, justicia, solidaridad y libertad constituyen el legado de nuestros antepasados que deberemos entregar a las generaciones futuras. Es necesario un rearme moral en la sociedad española que nos lleve también a ser vanguardia en defensa de esos valores entre los pueblos europeos y de los pueblos hermanos de América.

9. Por el retorno a la Naturaleza.

Las sociedades posmodernas se amparan en el progresivo alejamiento de los ciudadanos de la Naturaleza, de la tierra, del suelo de sus antepasados, de la integración en el entorno natural que permitía una vida más sana en lo material y una mayor percepción de lo Sagrado en lo espiritual. La “marcha al campo”, reintegrar a los hombre en la Naturaleza, resacralizar el mundo en el que vivimos, redescubrir las tradiciones, encontrar el equilibrio personal y comunitario, sentir la flora y las especies animales como seres con los que compartimos espacio y vivencias, consideramos que es el camino para superar las aberraciones de la sociedad tecnocrática, formada por seres pseudovirtuales encadenados a las máquinas y en un permanente estado de ansiedad y vacío.

10. Por la soberanía informativa y cultural.

La sumisión de los actuales Estados a los grandes consorcios internacionales e instituciones sospechosas de servir a intereses imperialistas, ha llevado a que tantos los medios de comunicación como el mundo de la cultura se encuentren invadidos con productos enemigos de nuestra identidad, de nuestras culturas, de nuestros idiomas y de nuestra idiosincrasia. Hay que acabar con el monopolio que estos agentes disfrutan sobre la información y la cultura que llega al pueblo español. Un Plan marco deberá regular estos sectores para garantizar la pluralidad, independencia, coherencia e igualdad de oportunidades en el mundo de los medios de comunicación, la educación y la cultura.